Anoche

Las sombras resbalaban por la acera abajo

Su agua embebía el gris humano de las calles.

Detenido frente al bar de siempre

Estuve dudando si entrar a contemplar desde el cristal de siempre

la gente, el ambiente, el poema en el gaznate…

una esquina me invitaba a rebuznarlo

Hoy el cielo es rigurosamente limpio

En la luz primaveral deviene mi chillido en canto

La ciudad está preparada para desmentir su caos

Me he reconciliado con su sucia urbanidad

                                                                          Leyendo a Fitzgerald



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