Este finde, Agápemu, aquí hay más gente de la que uno puede soportar. El trayecto del 22 es fatigoso. Subimos tres y en unas pocas paradas estaba repleto, niños que vuelven en autobús a sus casas, qué triste, y sus madres que solo hablan de los remiendos de los pantalones o las medias del uniforme. Llegar a mi barrio le cuesta al 22 una hora y es solo la mitad del recorrido, es demasiado, y el paisaje que ofrece es irremediablemente lamentable, desde Pedralbes a Sant Gervasi, una escalera de clases sociales, todas altas, y adolescentes que hablan de montar a caballo, una casa asentada en su propia montaña y el niño que vuelve del cole y abre la cancela dejando ver dos BMW y un Mercedes, otra vuelta del cole, es inevitable pensar, pero igual son niños. Demasiados pensamientos, la gente, sus preocupaciones y anhelos, demasiados estímulos malsanos.

Ahora entiendo más que nunca el éxodo urbano, a Dimitrov, cuando jugaba con la idea de comprar una parcela en el campo. Imagina cómo sería, Agápemu, aunque aun sea pronto, a mí también me gusta jugar con ideas. Sería el espacio como en Dogville, pasearíamos por el campo y, al volver, simularíamos entrar en el terreno abriendo la cancela porque no habría vallas, Agápemu, tú no lo permitirías. Sería un éxodo hacia el mar, siempre, hacia un campo cercano a la costa, con pueblos blancos y playas de piedra que garantizaran la calma y se olvidaran de espigones. Puestos a imaginar, la ciudad quedaría lejos y el progreso en retroceso. Una vida rudimentaria sería un alivio, por un tiempo al menos. Lo comprobé viajando a Marruecos. A Dimitrov también le seducía este otro tiempo, donde todo es más sucio y más bruto, pero está más entero, más puro y sin complejos. A ti también mi amor, no me olvido. Pero ¿qué sabemos? Viajemos a Marruecos y dejemos que otro tiempo nos diga. Ahora entiendo, un viaje así es lo que era una visita al templo para los antiguos, un susurro en Delfos, una visión de San Pedro. Agápemu, marchémonos de este mundo de iconoclastas, más lejos aún, hacia el monte, donde solo haya paganos confesos y el agua pase y no se quede.




Gracias por registrarte en mi blog!

Recibirás un correo de confirmación.